El
comienzo de una imaginación
Alexander
Cold despertó al amanecer sobresaltado por una pesadilla. Soñaba
que un enorme pájaro negro se estrellaba contra la ventana, con un
fragor de vidrios destrozados de introducía en la casa y se dirigía
donde su madre. Él, impotente y lleno de miedo se escondió debajo
de la cama, en su habitación. Sentá el sudor frío en su espalda,
el miedo corriendo por sus venas y el corazón latiendole a cién...
Su cerebro no podía procesar bien lo que estaba pasando, solo veía
el suelo lleno del cristal roto y sentía como gritaba su madre, pero
él no podía hacer nada, solo podía mirar y escuhar. Parecia que
estuviera paralizado, no podia hablar, solo sentía el miedo en
estado puro, todo era ruido en la habitación negra, hasta que dos
ojos rojos, de color de la sangre, que parecían brillar debajo de la
luz oculta se asomaron por debajo de las almohadas, eran él y esos
ojos paralizantes. De repente ya no se sentía ningún ruido, Alex no
sabía cuanto tiempo había pasado, tampoco quería saber donde se
había marchado aquel pájaro. De repente los ojos volvieron a
aparecer delante de él, un grito que rompió el espeluznante
silencio de la más oscura de las noches. Alex había desaparecido.
Al cabo
de unas horas, Alex se despertó en un sitio oscuro, parecía como si
estuviera en un nido de pájaros gigantes ya que con las manos notaba
muchas plumas. Al Amanecer apareció una pequeña luz, Alex se
dirigió en él, era un agujero para salir de allí, cuando salió
se quedó sin palabras, había ante, el toda su ciudad arrasada. En
verdad Alex había tenido un sueño que se ha hecho realidad, la
cueva era su casa destrozada. Al ver toda la ciudad destrozada supo
que tenía que hacer algo y encontrar a su família.
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